George Mavrikos (SG da FSM) sobre las tres formas básicas de la lucha de clases

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Nota: Excerto do discurso do camarada Mavrikos no Simposio Sindical Internacional em São Paulo (Brasil) a 2 Outubro de 2015, evento para comemorar os 70 anos da Federação Sindical Mundial.

Las tres formas básicas de la lucha de clases

Las formas básicas con las que aparece la lucha de clases y se desarrolla son la lucha económica, ideológica y política.

La lucha económica es el primer paso para un trabajador, para un sindicalista. Es la escuela primaria, el ABC de la lucha de clases.

Es la forma más simple que es entendida por cualquier trabajador, incluso por los trabajadores con el nivel más bajo de conciencia. Incluso este trabajador sentirá la necesidad de exigir un mejor salario, mejores condiciones de trabajo, los derechos de reclamación de la seguridad social, de menos horas de trabajo, de mejores convenios colectivos, de mejor cobertura durante los períodos de desempleo y despidos.

Todas estas demandas económicas empujan a los trabajadores a constituir sindicatos, participar en los esfuerzos de los sindicatos que promueven este tipo de demandas económicas. A través de la participación, aprenden acerca de las huelgas, sobre las manifestaciones, sobre las diversas formas de protesta sindical. Se ponen en contacto con la rica experiencia acumulada por el movimiento obrero mundial.

A través de la lucha económica, la clase obrera puede mejorar su condición económica bajo el capitalismo, aunque debe tenerse en cuenta que los márgenes para dicha mejora son cada vez más estrechos en condiciones de una profunda crisis económica y de deterioro creciente del sistema de explotación.

Al mismo tiempo, la lucha por la mejora de la situación económica pone en movimiento, activa amplias masas populares, educa y las prepara para las formas superiores de la lucha de clases.

Es de gran importancia destacar que siempre la lucha económica tiene márgenes estrechos, que no siempre cuenta con resultados permanentes y constantes, ya que los capitalistas tienen muchos métodos a su disposición para volver a robar los beneficios económicos que se han visto obligados a proporcionar a sus trabajadores como resultado de la lucha de clases. Toman con una mano, lo que han dado con la otra.

Debido a que la lucha económica no toca las causas profundas que generan y reproducen la explotación capitalista, no puede liberar a los trabajadores de la barbarie capitalista.

Todas estas dificultades no deben conducir al abandono de la lucha económica.

La lucha por las demandas económicas es necesaria para las masas populares de todos los países del mundo y abre nuevos horizontes para los sindicatos y sus líderes. Al mismo tiempo, sin embargo, debe ser enfatizado que, para que la lucha por mejores resultados y victorias más importantes, sea útil para la clase obrera tiene que ir más allá del economicismo y superar sus limitaciones.

Un nivel superior al de la lucha económica es el de la lucha ideológica

La lucha de clases se lleva a cabo según los intereses de cada clase. La burguesía trata de mantener y modernizar el sistema capitalista con el fin de ganar más y más ganancias, mientras que el interés de la clase obrera y sus aliados es darse cuenta de que el derrocamiento de la explotación y la construcción del socialismo será su única verdadera liberación.

Existen intereses de clase objetivamente, ya sea que cada uno las entienda o no. El punto crucial para el movimiento sindical clasista es que la clase obrera debe tener conciencia de sus intereses. La aparición de esta conciencia no es automática, sino a través de un proceso complejo, multifacético y difícil. A través de un proceso continuo de evolución.

En sus primeros pasos, los trabajadores observan injusticias y desigualdades que los hacen sentir ira, indignación y los empujan a tener arrebatos espontáneos. Un ejemplo de tales arrebatos espontáneos fue la destrucción de máquinas en el siglo XVIII, porque los trabajadores vieron que el uso de máquinas empeoró sus vidas y perciben como su enemigo, no a los capitalistas que eran los dueños de las máquinas, los propietarios de los medios de producción, si no a las propias máquinas.

Por otra parte, no es evidente por sí mismo que cada trabajador pueda percibir automáticamente que es una parte integral de una sola, y uniforme clase, donde todos los asalariados comparten los mismos intereses de clase. La fragmentación, la división, las tácticas disruptivas de la burguesía, el papel reaccionario de las religiones y los prejuicios obstaculizan la autoconciencia de los trabajadores.

Estudiando la historia del movimiento sindical en los diferentes países, encontramos que durante sus etapas infantiles, fueron formados sindicatos conjuntos de trabajadores y empleadores. Después de eso, tuvimos asociaciones comunes de asistencia mutua, y más tarde, y hasta hoy solemos tener varios sindicatos en el mismo lugar, por ejemplo, en un hospital, los sindicatos diferentes para médicos, choferes, enfermeras, etc. En la misma ciudad, en el sector de la construcción, por ejemplo, pueden existir diferentes sindicatos para los albañiles, pintores, otras especialidades, etc. A través de esta fragmentación, una ilusión falsa se crea en algunos, la de que son capaces ellos mismos de lograr mejores soluciones que los demás e incluso -en algunos casos- a expensas de los otros.

También hay algunos casos en que algunos trabajadores individuales creen que sus problemas son generados por la mala suerte o porque pasaron a tener un mal jefe o por otros motivos totalmente personales.

Por lo tanto, para que la clase obrera sea capaz de interpretar correctamente los acontecimientos, es necesario que se logre difundir y absorber ampliamente la teoría científica que les muestra el camino para su liberación real. A través de esta teoría científica, la clase obrera puede convertirse en una “clase por sí misma” y comprender su misión histórica.

La teoría científica creada por Marx y Engels no es un índice de soluciones ya hechas para cada situación en particular. Las normas generales, los principios generales que tienen aplicación general deben ser enriquecidos con las características de cada país y de cada movimiento en sus circunstancias específicas. Pero se requiere una gran atención y cuidado, porque la experiencia histórica del movimiento obrero mundial nos enseña que en el nombre de las peculiaridades de esta o aquella situación, de tal o cual país, y a través de su ampliación, las leyes generales fueron descuidadas y el camino ha quedado abierto a posiciones oportunistas y reformistas, finalmente intentando convertir a la teoría marxista de un arma en un instrumento seguro para la burguesía.

Estos riesgos existentes obligan al movimiento sindical clasistas, al lado de la lucha continua para la adquisición del arsenal ideológico necesario para toda la clase y en primer lugar por su vanguardia, a proteger su retaguardia de los oportunistas y sus teorías, agentes y esfuerzos subversivos.

La lucha política es la forma más elevada de lucha

La lucha económica e ideológica son importantes y su papel no debe ser subestimado. Pero, las luchas económicas e ideológicas no son un fin en sí mismos, sino que están subordinados a objetivos políticos más altos, la lucha política de la clase obrera. La lucha política es la que puede liberar a la clase obrera contra la explotación y así resolver definitivamente los problemas de la economía también. La lucha política es la única que puede resolver el problema del poder político.

Para llevar a cabo su lucha política, la clase obrera utiliza -dependiendo de las necesidades y la situación- diversas formas y métodos, como manifestaciones, huelgas políticas, ocupaciones, procesos electorales, la lucha parlamentaria hasta la rebelión armada.

A los efectos de la lucha política, la clase obrera necesita formas superiores de organización e – imperativamente – tiene que tener un partido político.

El punto más alto de la lucha de clases es la revolución de la clase obrera y sus aliados para conformar el poder obrero, el cual terminará con la explotación capitalista y conducirá, a través del estado de los trabajadores, a la abolición de las clases.

Fontes: FSM (em PDF), FUL (em italiano)

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